algunos remedios totalmente naturales que harán que su estómago se sienta lleno, combatiendo el impulso de seguir comiendo. Además, algunas de estas recetas caseras también te ayudarán a reducir la inflamación en tu sistema digestivo.

Hay prestigiosas investigaciones científicas que han encontrado fórmulas efectivas para que no tengamos un apetito voraz todo el tiempo. En este artículo le revelamos los mejores consejos para olvidarse de la ansiedad de comer.

Más aún si se pone a dieta: su cuerpo (y su mente) percibe menos aporte calórico y reacciona segregando más de la hormona del hambre para obligarle a darle las calorías habituales. Y, además de eso, la crisis económica lo hace aún más difícil para ti: «¿Qué tiene eso que ver con esto?» podrías estar pensando.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad asegura que las incertidumbres generadas por el actual contexto social hacen que casi todos nosotros secretemos menos cantidad de algunos neurotransmisores (serotonina, dopamina y noradrenalina) cuya carencia genera ansiedad y un apetito incontrolable como forma de calmar el estrés.

¿Qué hacer ante todo esto? En cualquier tienda de alimentos naturales -incluso en los supermercados- encontrará preparados que prometen superar esa ansiedad por la comida y modificar su silueta. Pero no hay tal cosa como la magia en estos asuntos.

Obstante, existen innumerables estudios que han descubierto fórmulas naturales que ayudan a evitar estos impulsos nocivos. Las hemos recopilado para que puedas convertirlas en tus «trucos» personales para no ceder a la comida.

SUPERAR TUS ANTOJOS DE COMIDA CON ESTOS TRUCOS
Saca lápiz y papel y escribe todos nuestros consejos. ¡No te pierdas ni uno!

1. Masticar chicle

Un estudio realizado en el Reino Unido por el Instituto de Ciencias Wrigley muestra que hacerlo diariamente puede reducir unas 1.000 calorías de la dieta mensual. Esto sucede porque el dulzor de la comida apacigua la ansiedad de comer. Y el acto físico de masticar nos calma, al aumentar el flujo de sangre al cerebro.

2. Stevia en lugar de azúcar

Este edulcorante natural, mucho más dulce que el azúcar pero con cero calorías, regula los niveles de glucosa en la sangre y la presión, reduce la ansiedad por comer y evita la acumulación de grasa. Esto es corroborado por varios estudios de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

Los efectos negativos del azúcar que se le han ocultado

3. Cacahuetes y nueces crudos

Los cacahuetes crudos, que se toman un puñado al día, están entre los alimentos más ricos en niacina. La falta de esta vitamina B3 provoca ansiedad e insomnio.

Mucha de esa niacina se pierde si los cacahuetes se cocinan. Y en cuanto a los frutos secos, la Universidad Estatal de Pennsylvania (EE.UU.) ha demostrado que son buenos contra el nerviosismo. Afirman que se debe a sus ácidos grasos omega-3, que ayudan (sólo toma 3 o 4) a bajar la presión cuando hay un pico de estrés.

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También son efectivos (tomados diariamente) si la ansiedad se vuelve crónica, y la fibra que contienen sacian.

4. Regaliz: 3,5 g por día

Elimina la ansiedad por comer y reduce el hambre y la grasa acumulada en el cuerpo. Su abuso puede causar arritmia e hipertensión.

5. Menos bebidas excitantes

Café, té, refrescos azucarados… los bebes y te sientes activado. Pero entonces, esa activación se convierte en más ansiedad. En cambio, beber un vaso de leche lo calma. Y el jugo de tomate natural calma el hambre después de horas.

6. Un poco de picante

Según la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos), la sustancia que hace que los pimientos picantes sean picantes, llamada capsaicina, reduce la sensación de hambre y aumenta el gasto calórico. Se debe a la termogénesis: este ingrediente hace que el cuerpo libere más calor, usando energía extra en él, lo que también nos hace sentir más satisfechos.

7. pero no diariamente

Otros estudios sugieren que el mismo efecto puede atribuirse a cualquier especia (como la pimienta) que se añada al alimento. Pero si se añaden a todas ellas, el cuerpo se acostumbra a ellas y no reacciona de la misma manera. Necesitarías tomar más especias, lo que podría dañar tu estómago.

8. Comer cada 3 horas quita kilos

Investigadores de la Universidad de Scranton (Pensilvania, EE.UU.) han controlado a 250 personas durante un año, divididas en dos grupos: uno con sujetos con sobrepeso u obesos y otro grupo de personas de peso normal, la mitad de las cuales había perdido al menos 30 libras y mantuvo esa pérdida durante más de cinco años.

Comprobaron también que las personas del segundo grupo hacían un promedio de tres comidas principales al día, con al menos dos tentempiés entre ellas. En comparación, la mayoría de las personas con obesidad se limitan a las tres «grandes» comidas del día.

¿Sustituir una comida por una barra o un batido te hace más delgado?

Como no pican entre comidas, llegan a esas comidas principales con más ansiedad y comen más comida. Por lo tanto, comer con frecuencia (cosas ligeras) ayuda.

9. Un poco de soja todos los días

Los científicos de Málaga del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición engordaron algunos ratones hasta que se volvieron obesos y diabéticos. Luego se les dio isoflavonas – una sustancia de la soja – durante dos semanas. Los que tomaron más tenían menos peso y menos grasa en el hígado, así como menos resistencia a la insulina y más leptina, la hormona «asesina del hambre».

10. Los colores del hambre: evitar el rojo y el amarillo

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«Los colores se venden, y los colores correctos se venden más.» Este es el lema del Color Marketing Group, una organización americana que trabaja para que aquellos que crean productos sepan qué colores deben «vestir» para que nos lleven a comprar. Como resultado de su investigación, muchos restaurantes, especialmente los de comida rápida, están decorados en rojo y/o amarillo: parece que cuando el cerebro los procesa, pone en marcha los mecanismos que nos hacen sentir hambre. Evita esos tonos en tu comedor y cocina.

11. Encurtidos: aperitivos bajos en calorías

Son vegetales marinados en sal y luego conservados en vinagre que permanecen crujientes y requieren una fuerte masticación. Dos circunstancias que, según varios estudios, aumentan la sensación de saciedad.

12. Comer con un tenedor grande y un plato pequeño

Según los profesores de la Universidad de Utah (EE.UU.), hay un desfase entre el momento en que una persona ha comido lo suficiente y el momento en que su estómago se siente lleno. Para determinar esto último, el cerebro mira los elementos externos. Y recibe la indicación visual de haber comido más si los cubiertos son grandes o el plato está vacío. Por lo tanto, es mejor que éste sea pequeño.

13. Los alimentos que elevan la serotonina

Se ha demostrado que la falta de serotonina -un neurotransmisor- genera angustia, irritabilidad… y ansiedad, que puede manifestarse hacia la comida. Hay alimentos que aumentan sus niveles. La piña, plátanos, espinacas, espárragos, tofu.. tiene un enriquecido en aminoácido esencial, el triptófano.

14. y otros con la fibra de inulina

La alimentación rica en fibra es saciante, sobre todo si proporciona fibras solubles, que absorben más agua. Especialmente si esas fibras contienen un carbohidrato llamado inulina. Esto ocurre con la achicoria, el puerro, la cebolla, el cardo, las alcachofas y el ajo.

15. Las infusiones de antikilo que apaciguan el apetito voraz

1.Flor de la pasión: mezclar una cucharada con dos cucharadas de lima y dos cucharadas de manzanilla. Bebe 4 tazas al día.

Azahar: Vierta una cucharada de pétalos secos en una taza de agua hirviendo, enfríe y cuele.

3. Valeriana: Es la más calmante. Si no te gusta su fuerte olor, puedes optar por las pastillas.

4. Melisa: se toma una hora antes de las comidas principales

16. El pan con aceite de toda la vida

El ácido oleico, un ácido graso abundante en el aceite de oliva, ayuda a saciar el estómago.

Si sabes cómo y con qué comerlo el pan no engorda
Esta es la conclusión de un estudio de la Universidad de California en Irvine (EE.UU.), que revela que una vez que este ácido llega al intestino, se convierte en un compuesto, la oleoiletanolamida, que frena el hambre.

Así que no hace daño incluir pan (mejor trigo integral y centeno) con aceite en el desayuno o los refrigerios.

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17. Dormir bien te satisface

Dormir menos de 7 u 8 horas aumenta las hormonas estimulantes del apetito, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.

18. Coma algo cuando note esa inquietud sospechosa

Para evitar el posterior atracón. Así que si, a pesar de hacer los 5 disparos al día, tienes ganas de comer, lo más inteligente es comer algo ligero. Rodéate de buenas opciones: barras de cereales, caldos desgrasados de los que puedas beber un vaso en cualquier momento, palitos de verduras… o incluso puedes tomar chocolate.

Un puñado de nueces es ideal para picar
Sin embargo, el chocolate con más del 75% de cacao: su amargura impide comer mucho a la vez.

19. El aroma de la menta te ayuda a hacer dieta

Los olores activan las células nerviosas de la nariz, que envían diferentes señales al cerebro. La Fundación para el Tratamiento e Investigación del Olfato y el Gusto de Chicago (EE.UU.) mostró que las personas que inhalan el aroma de la menta (se puede mantener un aceite esencial con ese olor a mano) cada dos horas consumen unas 2.700 calorías menos a la semana.

20. Un solo color llena el estómago primero

La variedad de colores en un plato asegura más nutrientes. Pero en momentos de especial ansiedad, evítalo. El Laboratorio de Alimentos y Marcas de la Universidad de Illinois (EE.UU.) ofreció un plato con gominolas de diferentes colores a algunas personas y uno con gominolas de un solo color a otras. Los primeros comieron el doble buscando probar todos los sabores.

21. Ve a dar un paseo o…

Investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido) simularon un ambiente de trabajo para 78 personas que consumían chocolate regularmente. Algunos de ellos caminaron a paso ligero durante 15 minutos en una cinta de correr y luego se les dio una tarea para completar en un escritorio. Los demás descansaron antes de que se les diera la misma tarea. Todos tenían un tazón de chocolate cerca. Los que hacían ejercicio consumían la mitad de chocolate que los que descansaban.

22. inscribirse para hacer aeróbicos

La realización de cualquier ejercicio ayuda a reducir la sensación de hambre. Sin embargo, los investigadores de la Universidad Británica de Loughborough han descubierto que mientras que el deporte aeróbico estimula dos de las principales hormonas que regulan el apetito, el resto de los ejercicios sólo estimulan una.

La consecuencia es que con la actividad aeróbica el hambre se reduce aún más y esa reducción dura más tiempo. Por lo tanto, si le resulta difícil controlarse con la comida, nadar, montar en bicicleta o caminar le ayudará más que los ejercicios de musculación.

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